Vila-Matas se ganó un premio grande. En la publicación del reconocimiento dice, entre otras cosas, que estaba escribiendo un prólogo, que el premio ha interrumpido su escritura, y que le parece bien porque él escribe pero no vive obsesionado con la escritura. He escuchado y leído eso con frecuencia de alguna gente de la literatura. De esa relación que hacen entre vida y escritura. De preferir la vida sobre la escritura aunque amen la escritura. No lo juzgo, pero no lo entiendo. Supongo que lo que quieren decir es que por significativa que sea la literatura para cada una de esas personas, la escritura, la literatura, es un oficio o un trabajo, y la vida, en cambio, es otra cosa.
No lo entiendo. La literatura, o la escritura, para mí, no es escribir un prólogo, ni siquiera es escribir o leer, es atravesar la vida por una forma singular de entender y sentir la realidad. Es ser consciente y activo en relación con el efecto de la ficción en la realidad. La literatura es la vida. Es estar vivo. Es hacer la vida. Escribir un prólogo no tiene nada qué ver con estar obsesionado con la escritura. No entiendo qué significa eso, es como decir que no estoy obsesionado con respirar.
28 de octubre de 2026
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