El corazón no es como lo pintan

Un poeta* no se trata de la poesía, ¿no?, ni de los poetas. Es sobre el ecosistema cultural colombiano. Sobre la quijotada que es querer ser artista profesional, económicamente estable o independiente, en un contexto adverso, por lo precario; en un sistema económico que no entiende ni reconoce ni tiene espacio para la manifestación estética y honesta de una persona en el mundo. El mercado sabe que puede vender libros, inclusive libros de poesía, y poetas. Pero es incapaz de vender poesía. Vende imágenes, símbolos y marcas. Resúmenes simplificados, efectivos y superficialmente impactantes del mundo. Vende el dibujo del corazoncito en el pecho de un poeta sufrido que se disparó (¿por qué se disparó?) no sus poemas, no la multiplicidad significativa y sensorial de esos poemas. Vende el dibujo del corazoncito, el personaje sufrido e incomprendido, la imagen, la foto, de la víctima. Y es tan determinante, el mercado, que termina, incluso, desplazando a las cosas de su propio nombre. La poesía, entonces, en el mercado, no está en la poesía. Está al margen, y se llama distinto, y casi nadie se da cuenta. Y a veces inclusive los poetas que persiguen la muerte y la ruina por su amor a la poesía se olvidan de lo que estaban persiguiendo, y terminan dibujándose un corazoncito en el pecho. Melodramático. Patético. Y sin poesía.

No sé si es buena o mala, la película, sé que a mí me gustó por eso, sé que me reí con incomodidad y que me sentí incómodo sin risa, también, varias veces, no sé si a la gente a la que no le importa la poesía, pero le gusta esa película, va a burlarse de los poetas, del personaje sufrido, del feminismo, de los indígenas, de la pobreza. No tengo idea. No sé si eso hace mala a la película o a la gente que va a verla o si son formas de lo mismo. Sé que a mí me gustó, sin exigencias, porque está chistosa esa burla del ecosistema cultural, que sí es tonto, que sí es patético, porque el mercado lo distorsiona todo, y es inevitable.

Ojalá el sistema económico fuera otro, para dejar de sacar a las cosas del nombre que les pertenece, y para poder ver y estar en el mundo, sin competir con nadie. Pero, mientras tanto, ojalá, cuando consumimos algo, nos preguntemos si estamos prestando atención a lo que nos gusta, o si solo nos conmueve la historia triste.  


* Mesa Soto, S. (Director). (2025). Un poeta [Película]. Ocúltimo y Medio de Contención Producciones.


Descubre más desde Felipe Carrillo Alvear

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comments

Deja un comentario

Descubre más desde Felipe Carrillo Alvear

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo