Autocrítica es publicado por primera vez el 15 de noviembre de 1981 en Lecturas dominicales de El Tiempo, es incluido posteriormente como parte de esa primera colección de cuentos por Marvel Moreno en las próximas ediciones de otras editoriales. No es incluido en la primera colección de cuentos publicada por editorial Pluma en 1980 por decisión de la editorial.
Este cuento me habla del miedo y la libertad. Lo hace a través de una relación familiar donde la hermana, el padre y la madre de la narradora protegen su libertad dejándola hacer lo que le da placer sin cuestionarla ni atemorizarla. Pero en ese proceso la narradora va perdiendo a cada uno de esos familiares hasta quedar bajo la tutela de la abuela, la única persona en el mundo que se ocupa de ella y de su cuidado, pero que en contraprestación le infunde miedo para controlarla con mecanismos enseñados por la moral católica (el miedo al cuerpo, al placer y la obediencia como una necesidad para salvarse).
Después de leer el cuento fue que supe sobre El caso Padilla, que inspira el título y es la génesis de este cuento. También la dedicatoria A Carlos Franqui es un refuerzo sobre esa temática. El caso Padilla fue una censura violenta contra el escritor Heberto Padilla, quien es obstaculizado por el gobierno de Fidel Castro por ser crítico de la Revolución. Heberto Padilla fue detenido el 25 de enero de 1971, esa detención genera una división polémica entre los intelectuales del mundo que apoyan la Revolución cubana pero condenan el autoritarismo y la represión. Después de 38 días Heberto Padilla es puesto en libertad y lee una carta denominada Autocrítica, en la que reniega de todas sus obras e ideas anteriores. Esa lectura es vista como una pantomima impuesta al escritor por parte de las fuerzas represivas cubanas, y genera un antes y un después en la relación previa entre la intelectualidad mundial y la Revolución cubana.
En el cuento de Marvel la narradora también es obligada mediante la culpa y el miedo a reconocer el bien que le hacen a ella todos esos límites y juicios a su libertad, por parte de su abuela. Inclusive, llevada por esa presión, exagera el juicio sobre sus actos y los de su hermana, a la que ayudaba a reunirse con el novio sin que la abuela se diese cuenta. Una vez hace esa confesión la narradora siente asco de ella misma.
Para desarrollar la estética del cuento el relato inicia y cierra con una escena y un símbolo: la playa, la narradora de niña jugando en la playa, dejándose ir y volver libremente con las olas, sin oponer resistencia, sintiendo el placer. Dentro de esa gran escena, a través de analepsis recurrentes, se recrea todo el relato de la abuela, el papá, la mamá, Alicia y Jorge. Dentro del relato está marcada la relación que tienen todos con ella. A la abuela la simbolizan los cuadros religiosos que le dan miedo a la narradora, las prohibiciones, el pelo amarrado por obligación con trenzas, la vigilancia del comportamiento en la que le ayuda una vecina amiga, los relatos de culpa de la abuela que buscan que la niña tenga miedo e inclusive agradezca ese comportamiento. A los demás los simboliza lo contrario, Alicia le pinta caras de payaso sobre el vidrio a los cuadros religiosos, le suelta el pelo a la hermana para que ella se tire por la loma y se sienta libre, la deja y la incita a hacer lo que quiera. También el padre y la madre tienen sus historias de libertad para ellos y con la narradora. Alrededor de todos esos símbolos y esos detalles se estructura el cuento.
En lo personal el cuento me conmueve y me impacta porque es muy bonito en lo estético y está muy bien narrado en escenas, imágenes y símbolos. Porque es muy hondo y tiene muchas capas. Que pasan por una crítica a esa relación autoritaria machista que atraviesa no solo la vida de esa niña y el comportamiento de esa abuela, sino la educación de la moral católica y el uso represivo de la fuerza por parte de los grupos de poder, aunque se llamen socialistas, capitalistas o tengan otro calificativo.
En lo personal el cuento también me afecta porque yo también he sido (soy) un miedoso educado en mecanismos de culpa y control por una moral católica y represiva que permea toda la cultura de mi entorno. El cuento, en esa crítica que realiza, de todos modos plantea la ambigüedad entre la responsabilidad y la libertad, entre la niña que termina con una única cuidadora que es la abuela (porque los demás se van yendo o muriendo por vivir sin límites) y la libertad que esa niña necesita para de verdad sentirse viva. Porque vivir con miedo puede ser peor que morirse, y por eso al final la niña deja de oponer resistencia, y se deja llevar por la olas, mientras mira cómo se aleja su pelota, que ya no va a regresar nunca.
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