Libro: Juan Rulfo Obra Reunida
Editorial: Eterna Cadencia
Reimpresión, 2017
334 páginas
El Llano en llamas fue publicado por primera vez en 1953. Este es el quinceavo cuento de ese libro. Se publica por primera vez en: México en la Cultura, núm. 334 (14 agosto 1955, pp. 3 y 5). Es añadido posteriormente a la colección de El llano en llamas.
Este cuento se diferencia de los demás por la ironía. En un pueblo hay un temblor, el temblor produce un derrumbe de la iglesia y de las casas, cuando están en las labores de reconstrucción viene el gobernador con algunos expertos a inspeccionar, en ese momento se deciden destinar los recursos que no tienen a una fiesta con mucha comida y bebida para el gobernador y sus acompañantes, mientras el gobernador está pronuncia un discurso (de lenguaje muy rebuscado), el pueblo se emociona y aplaude, algunos se emborrachan, luego hay pelea y muertos, el gobernador termina su discurso, indiferente, y se va. Al final del cuento el narrador vuelve borracho a donde su pareja, que tuvo un hijo sola porque él no pudo estar con ella por estar oyendo al gobernador hablar de nada mientras bebía y comía.
Es un texto irónico de principio a fin, da risa. La ironía se intensifica cuando habla el gobernador, y da más risa. La narración está estructurada alrededor de una analogía de pan y circo para el pueblo, para cubrir el abandono de la autoridad. La autoridad es el gobierno, pero también es el padre al final del relato. Yo creo que ese es el derrumbe que anuncia el título, el de la figura de autoridad.
La estrategia es la de una explicación que dos narradores les realizan a terceros. Se hace en diálogo. Uno de los narradores tiene una memoria excelente que le permite introducir en el relato también la voz del gobernador. La historia inicia con el intento de recordar una catástrofe natural, que termina en fiesta, y luego en abandono.
Me parece un excelente cuento, tiene una variación sobre los otros porque incluye un sentido del humor muy evidente. Porque se burla de una situación que antes aparecía como queja dolorosa o reclamo. El desenlace, de todos modos, sigue siendo el mismo, el abandono a sí mismos de una gente condenada por ese abandono, en un ciclo de nunca acabar.
¿o qué pensas vos?