Libro: Cuentos completos
Editorial Alfaguara
647 páginas
Primera impresión en Colombia: 2018
Entonces Bolaño escribe una conferencia muy respetable en contra de la búsqueda de respetabilidad de los escritores en la literatura latinoamericana. El tono es irónico, el título es el de una serie de relatos que tuvieron como autor principal a Lovecraft, y supongo que refuerza ese tono de ironía. Es un discurso antisistema que se amolda bien al sistema, como la cara del Che estampada comercialmente en tazas de café, camisas y etcétera. Su primera crítica es contra la supuesta buena salud de la literatura latinoamericana, que se traduce en buenas ventas y grandes tiradas de los libros de algunos pocos escritores. A esta definición de la salud de la literatura por ventas se le suma el esfuerzo por ser legible por el interés de ser comercial, de muchos escritores. Y para rematar la regla de tres, se le añade la búsqueda de esos mismos escritores por tener una imagen pública respetable, haciendo el mismo esfuerzo y el mismo trabajo que hace cualquier funcionario.
En principio la crítica tiene sentido. Bolaño no entiende esa literatura que se hace para tener un producto vendible. Bolaño ha defendido una literatura que cuestiona y subvierte el orden establecido en todos los ámbitos. El problema es que para hacer esto, entre sus argumentos humorísticos e irónicos, repite un discurso antisistema que hace parte del sistema desde hace mucho tiempo. El ejemplo involuntario que da de esto es el de poner como modelo de literatura irreverente a Fernando Vallejo, a quien con el paso de los años [lo sabemos ahora porque ya le han pasado 20 años a este discurso de Bolaño y a los que realiza Vallejo] las conferencias antisistema le han servido para llenar año tras año tras año el escenario principal de la feria del libro de Bogotá con oyentes [que todavía pagan y se escandalizan] que no se cansan de escuchar una y otra vez la misma cantaleta que hace rato no dice nada significativo porque está tan acomodada como la comodidad que critica.
Luego cuando Bolaño, a propósito, utiliza equivocadamente el planteamiento del pensamiento débil como filosofía de la contemporaneidad, parece decir cosas ingeniosas que sin embargo, aunque de una forma distinta, llevan toda una historia de la humanidad diciéndose.
Yo estoy de acuerdo con Bolaño en que la búsqueda de la respetabilidad desde la escritura es una contradicción o una tergiversación en lo que yo también entiendo que es lo que le da valor a la literatura. Pero no estoy de acuerdo en encarnizarse en ese crítica (¿para qué, si ya se ha visto que esa crítica se termina convirtiendo en lo criticado sin que ninguno de los primeros críticos vuelva para criticarse?). No estoy de acuerdo en el encarnizamiento porque se me vuelve ruido, y porque hubiera preferido escuchar a Bolaño afirmando sin esconderse en chistes o tonos irónicos, con argumentos valientes y rigurosos, qué es para él la literatura, y por qué son tan malos los nuevos libros que publica Vargas Llosa hace más de 30 años.
¿o qué pensas vos?